lunes, 25 de julio de 2011

MILITANCIA O CARETAJE?

“Del participio presente del verbo MILITARE (MILITANS), se tomó el adjetivo ‘militante’, sobre el cual, en fecha más reciente se formó ‘militancia’, sustantivo con dos significados, uno abstracto (‘el hecho de militar’) y otro colectivo (‘el conjunto de militantes’)Y encontramos algo más: “La militancia de hoy es una actividad positiva, constructiva e innovadora”.

Cuando hablo de compromiso y de militancia me estaré refiriendo al ámbito socio-político (no necesariamente partidista, pero tampoco “neutro”; la neutralidad es un eufemismo academicista).

Cuando utilice la palabra coherencia lo haré como lo opuesto al “doble discurso”. Sabemos qué es esto, pero para que no queden dudas, aludo al que utiliza todo hombre o mujer que tiene un discurso revolucionario, o como quieran llamar a todo aquél dirigido a cambiar el actual estado de cosas, y que en su vida cotidiana, en el rol que ocupa en la sociedad, en la tarea que desempeña, muestra una actitud, un hacer, que nada tiene que ver con su decir. Primer rasgo que impone la militancia, pues, es la coherencia entre lo que digo y lo que hago.

Militancia y misión, entendida, escribí misión con minúscula; porque no se trata de una Gran Misión, sino de una de las maneras con que encaramos nuestras tareas, grandes o pequeñas. Yo encaro mi tarea como misión cuando soy capaz de apasionarme por ella y de consagrarle mi vida. Por eso la misión nunca es rutinaria sino creativa.

Y Política es preocuparse y ocuparse de la república, de lo que ocurre en mi ciudad, en mi país, en el mundo. De acuerdo con esto, todos los que nos ocupamos de algún aspecto de lo que no funciona bien y debería hacerlo en esta sociedad globalizada e individualista al mismo tiempo, somos militantes.

Algunos, por inclinación, por aptitudes, recortan su militancia a un sector y entonces son dirigentes estudiantiles, gremiales, políticos partidistas, pertenecientes a grupos ecologistas…Otros hacen militancia desde la cultura, mejor: desde la resistencia cultural.

No importa cuál sea el sector que hayan elegido o dónde lo han situado las circunstancias. Lo que sí importa, y mucho, es cómo desarrolla su militancia:

¿Cómo acto o como gesto?

¿Qué diferencia al acto del gesto?

Lo propio del acto es poder ser reivindicado posteriormente por mí.

El acto me compromete de antemano, me hago responsable de lo que digo y hago. El decir y el hacer deben ser coherentes entre sí y también con el pensar y el sentir. La coherencia entre el pensar, el sentir, el decir y el hacer es justamente lo contrario de lo que llamábamos al principio el doble discurso. Éste está en el ámbito del gesto, que no exige coherencia interna.

Entonces, yo puedo decir bonitos discursos porque está de onda, porque me conviene, porque… ¡vaya a saber qué motivaciones le llevan a eso! Pero justamente porque el gesto no exige coherencia, en la vida familiar, laboral, de relación… “hago todo lo contrario de lo que mi discurso dice”.

Estas sencillísimas reflexiones no son más que un disparador para movilizar el propio pensar y que cada uno enriquezca con su aporte este complejo tema.

Ser testigo implica afirmar que ha presenciado determinado hecho, escuchado ciertas palabras o manifestar a través de la conducta cotidiana las creencias. Dar testimonio exige coraje y coherencia.

Creo que la cuestión pasa por aclarar qué entendemos por militancia o a favor de quién o de qué la hacemos.

Liberarnos de todo lo que nos ata y paraliza y nos convierte en espectadores en lugar de actores de la historia. Si soy espectador, lo único que tengo que hacer es cruzarme de brazos, quejarme y protestar por todo lo que anda mal y que “alguien” debería solucionar. Si soy actor, me arremango, meto los pies en el barro y trato de hacer algo en la medida de mis fuerzas y mis posibilidades. Ahí, además de actor, me convierto en un militante que trabaja, según su estilo, según el rol que ocupe, por lograr que las creencias en las que se sostiene para andar por la vida se expandan y multipliquen.

La militancia, la coherencia, el acto: La Sociedad sin Clases, de Marx, y el Punto Omega de Teilhard se pueden lograr en la medida en que nos convirtamos en co-creadores del mundo. Si HOY yo, nosotros, nos comprometemos a militar dentro del ámbito que elijamos o en el que nos pongan las circunstancias, si empezamos a no mirar para otro lado cuando sabemos que hay corrupción o injusticia y empezamos a construir el Mundo

Yo tengo la convicción de que sí es posible.

Pero el trabajo de construcción es largo y difícil. El hombre, cada uno de nosotros, es un proyecto a construir, nos vamos haciendo a través de nuestras elecciones y nunca terminamos de construirnos. Sólo la muerte puede parar ese proceso.

Por eso ojo con quienes hablan de militancia!!!!

Veamos como actúan!!!!

sábado, 16 de julio de 2011