miércoles, 27 de mayo de 2009

FRANCAMENTE...NIETO, ABUELA.


Mujer de ojos negros,

Mirada sabia, conciencia clara.

Como si supieras lo que esta pasando, lo acompañas en lo mas intimo.

 


Tus manos reflejan tiempos, entre los tuyos y los de él.

Tiempos en los que vos fuiste así y tiempos que pasaran para el también.

Crées que así te han visto?

Crées que así se vera él?


Miras sabiendo, observas lo que es tuyo.

Conoces su pensamiento, sabes de donde viene.

Aunque su ser es nuevo y para el mundo aporta cambios.



Entre él y vos se esconde otro tiempo.

Tiempo de proyección, de descubrimiento, de enseñanza.

Aun existe ese tiempo, solo se ubica paralelo a hoy.

En silencio apoya, corresponde.




Ser madre te aportó existencia,

Un sin fin de experiencias.




Crecieron juntos,

fuertes, calidos y temblorosos tal vez fueron algunos momentos.

Pero tu vientre siempre fue para vos tu gran sitio de complicidad,

donde encontrabas ese instinto sabio para las decisiones.


Hoy Qetzal , un nuevo nombre.

Ancestral para tus orígenes, guerrero sabio, útil.

Dejo en el pueblo un legado penetrante, casi indescifrable por su grandeza,

Ya que aun no queremos comprender lo que pasa.


El lleva su fragmento, vos y tu hijo también.

Su pelo casi blanco, el sol se avergüenza por su luz.


Ser abuela no es lo mismo que ser madre, seguro que no.

Es ser madre por dos.

Un reto y una caricia,

la confianza de quien ya dio, enseño y notó que fue bueno.

Hoy reposan ambos juntos.

Están fuertes, íntegros.

Saben que hay y para donde ir.

Guiándose el uno al otro